Por qué lo que está bien no se nota

Seguramente alguna vez te habrá sucedido como a mí:  de tanto pasar por un sitio o por mucho realizar una acción, te acostumbrás tanto, que un buen día te sorprendés al no recordar sus detalles.

Es así como te puede “atacar” el hábito de vivir en automático, sin apreciar lo que está bien. Y se puede hacer tan fuerte que sólo prestás atención a las discrepancias, al desorden, a algo fuera de lugar, a un cambio muy notorio.

Eso te lleva a no notar lo positivo y lo edificante que sucede la mayor parte del tiempo. No vivís en presente, no ves el orden, ves el desorden. Sin darte cuenta caés en el juego de elegir abrumarte por un momento o situación poco frecuente, y a esa insignificante excepción entregás tu balance y serenidad habitual como si sólo lo negativo fuera “lo de siempre”. El problema aumenta cuando esa costumbre te lleva a entregarte al catastrofismo.

¿Has pensado alguna vez, por ejemplo, que tu maravilloso cuerpo no debe “ser sentido”? Quiero decir, que cuando estás en perfecta salud no te das cuenta de que el cuerpo “está”, y que realiza millones (¡sí, millones!),  de funciones esenciales para tu sobrevivencia y no lo apreciás porque tenés plena salud… Pero basta con que te hagás un minúsculo corte en el dedo con una hoja de papel, para que “te acordés” de que “está ahí”. Te reclama recordándote que perdiste el perfecto balance que tenías antes y ahora esa pequeña molestia te atormenta.

Un jardín desaliñado repele, uno ordenado, en cambio, hace que te sintás tan bien que quizá no valorés en toda su plenitud cada detalle.

No te acostumbrés. Es cierto que lo que está bien no se nota porque el balance y la armonía “no se notan”: se sienten, se respiran, se hacen parte tuya. Por eso proponéte darle valor a tu capacidad de asombro. Agradecé y mantené esa conexión latiendo cada segundo de tu día. Hacé que todo adquiera una dimensión magnífica. Es tan simple como decidir enriquecer tu vida con los instantes grandes tanto como con los pequeños.

Nunca te acostumbrés a vivir, te perderás la vida.

 

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Cómo empezar a ver el mundo dentro de vos

beach-blue-sky-coconut-trees-383497Cuanto más te amés, menos amor necesitarás. Al no necesitarlo, no construirás ni sostendrás relaciones conflictivas. Sólo atraerás a tu vida personas de luz y sabiduría, con tu mismo nivel de vibración, y si no son así, se marcharán. Es lo que merecemos
Al no necesitar amor, te expresarás siempre como deseás y seguirás tu corazón todo el tiempo, ya que no tendrás miedo al rechazo, ni al juicio, ni a la soledad, ni a la carencia o al abandono.
Como tu corazón estará lleno de tu propia esencia, comprenderás tu misión de vida, valorarás tus cualidades y virtudes innatas, pues son regalos con que naciste para cumplirla y sentirás que el mundo entero es más pequeño y lleno de oportunidades para tomarlas. Entonces sabrás que el mundo está dentro de vos, y no vos dentro de él. Disfrutarás cuanto se te presenta, en su justa medida.
Irás de viaje, al cine, a cenar; harás deporte y otras actividades, pero nada, absolutamente nada te dará un placer mayor que cuando cerrás los ojos y sentís esa gratitud en tu corazón: ese amor que te ganaste tras años de sanar y crecer a partir de heridas, tras años de permanecer en silencio, tras años de hacer lo que viniste a hacer a este mundo sin distraerte: evolucionar.
De eso se trata el camino interior: de no distraerte. Si te distraés, procurá que sea con plena conciencia. Elegí la distracción, pero nunca más permitás distraerte “inconscientemente”, ni engañarte con que la felicidad está afuera. Usá al mundo y tomá las oportunidades, pero no permitás que el mundo te use a vos.
Disfrutá de todo pero no necesités nada. Así lograrás vivir de tal manera que podás prescindir de las personas y de los objetos, compartiendo, pero sin necesitarlos, sin entregar tu energía a nadie ni a nada.
Esa será la prueba de que has recuperado el contacto con tu alma. Esta es una ley universal.
Reinterpretación de un texto de El Caminante.

¿Qué es el Akasha?

Akasha (ākāśa), es un término en sánscrito que significa éter, la quinta esencia, el vacío, la totalidad. El éter es el quinto elemento y el más sutil de todos, teniendo la cualidad de poder penetrar a los otros cuatro: tierra, fuego, aire y agua-.

Es un espacio de vacío y totalidad donde está la matriz de la creación de todas las emociones, sentimientos y pensamientos, y, como es sabido, los pensamientos contienen la energía creadora, en la que se produce todo.

En el Akasha se guarda la memoria del Universo, incluyendo el camino de cada alma: su pasado, presente y futuro, por eso una lectura de Registros Akáshicos puede dar respuesta a todo.

Eso sí, no es una falsa predicción del futuro, es una proyección en conexión con el Ser Superior, los Guías Espirituales y Ángeles Guardianes, que orientan, según las necesidades verdaderas y nivel de evolución de cada quien en su momento presente, para que avance en coherencia con las virtudes de su Ser.

Una sesión de lectura y sanación con los Registros Akáshicos, ubica en la vivencia del UNO, y elimina la sensación de separación que tanto distorsiona los propósitos Universales.



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Qué son los Registros Akáshicos

Los Registros Akáshicos son el acceso a los archivos que guardan la memoria del alma. Es la puerta que te permite entrar a la memoria universal, para conocer tu nivel y ubicación en el desarrollo de la existencia del Todo.

Los Registros Akáshicos almacenan las experiencias de vidas anteriores, la vida presente y las capacidades futuras, pues se trata de la energía del UNO que expresa la evolución y la misión que da sentido a la existencia de todo lo que existe.

Es por eso que a través de esa energía también establecemos la conexión con los guías espirituales y el propio Yo Superior, logrando sanar los diferentes planos de la existencia: el físico, emocional, mental y espiritual, en esta encarnación o en otras, que, por no haber sido resueltas, pueden seguir influyendo con resonancias que retardan o distorsionan el avance espiritual.

Los Registros Akáshicos propician la sanación del alma, ya que dan respuestas a las inquietudes más profundas y así llenan esos vacíos que no comprendemos de manera consciente.

Entrar en contacto con las respuestas de tus dones y talentos puede dar un giro a tu vida y encauzarte con claridad hacia el fin que tu alma eligió antes de nacer; podrás conocer la razón por la que viniste al mundo en este preciso momento (o en otros), cómo orientarte con mayor claridad hacia tu crecimiento espiritual, o cómo comprender tu momento presente, son sólo algunas de las interrogantes que tendrán respuesta.

Todas las preguntas encuentran contestación en los Registros Akáshicos: sanan tu alma, tu mente, tu espíritu y también tu cuerpo, que, por ser la caja de resonancia de las vibraciones densas en la que repercuten los mensajes de alerta, (que se repiten porque aún no aprendiste a escuchár), provocan padecimientos que hablan en un lenguaje que debemos aprender a entender.

Te invito a conocer tus Registros Akáshicos, hacer una lectura te abrirá la senda para seguir el curso del alma en esta vida, que libremente elegiste para crecer y avanzar. Despierta tu consciencia.



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